martes, 14 de enero de 2014

Propuesta desatinada

La iniciativa de Alan García para embanderar el país.

Es crucial, especialmente en el tramo final del proceso, que no se exacerben las expectativas frente al fallo de la Corte de La Haya sobre el diferendo limítrofe marítimo que se anunciará en apenas dos semanas.
Por un lado, porque un exceso de optimismo hará que, frente a lo que se espera que ocurra, cualquier resultado, incluso uno favorable al Perú, sea finalmente interpretado como un fracaso. Es como la frustración que puede sentir un aficionado que espera que su equipo golee al rival y, al final, solo gana por un gol.
No debe olvidarse que, si bien los argumentos peruanos son sólidos, en todo proceso de esta naturaleza siempre es posible perder el juicio.
Pero exacerbar el optimismo frente al fallo de La Haya también constituye un error estratégico pues lleva a perder de vista lo más importante de la demanda planteada por el Perú, que no es otra cosa que cerrar definitivamente cualquier discrepancia de límites con Chile y, en general, con cualquier otro vecino.
Si bien ‘perder el juicio’ no es un escenario previsto ni deseado por los peruanos, es lo que les estaría pasando en estos días a algunos políticos que, con irresponsabilidad, pretenden sacarle provecho político particular a un hecho histórico para el país que debe ser encarado con la mayor sensatez y prudencia.
Es el caso de la propuesta lanzada ayer por el ex presidente Alan García para que “las autoridades nacionales y descentralizadas dispongan embanderar las viviendas y el izamiento del pabellón nacional en las plazas principales”.
García siempre es un cazador de oportunidades para reforzar su propia imagen política, pero sería recomendable que, al menos en esta ocasión crucial para la nación, contuviera el ego colosal que lo domina.
Seguramente sus diarios amigos –que son cada vez más– se lo van a festejar, pero su iniciativa constituye un error porque, primero, fomenta un exceso de optimismo que es, por lo dicho antes, inconveniente.
Y segundo, porque lleva a perder de vista que más importante que el eventual ‘festejo’ por el fallo –si es que, como se espera, hay motivos para hacerlo– será que esta sentencia se convierta en un hito fundamental para la construcción de una relación futura con Chile que sea potente y mutuamente beneficiosa.
Felizmente, el alcalde de Tacna, Fidel Caritas, con mucha más sensatez y responsabilidad, ha planteado desestimar la propuesta de García pues, “sea cual fuere el resultado, hay que recibirlo así con tranquilidad y debemos respetarlo y seguir trabajando”.
Ojalá que en estas dos semanas que faltan para conocer el fallo, los políticos más importantes del país apuesten por la historia en vez de quedarse en la quincena.

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