domingo, 5 de enero de 2014

05 de Enero del 2014 a las 09:27:57

LEAN LA COLUMNA DE AUGUSTO ORTIZ DE ZEVALLOS, “NO SEAMOS INOCENTES, UNA SEMANA DESPUÉS”

Lean la columna de Augusto Ortiz de Zevallos, “No seamos  inocentes, una semana después”
Fue en el día de los inocentes que se publicó que nuestra “clase política” (va una broma) se reunió en Palacio y en vez de sacarse los ojos se los ha puesto. El tema para esta insólita coincidencia ha sido estar unidos ante el próximo fallo de La Haya. Qué bien, y ojalá esto ocurra también cuando no haya nada que repartir, salvo fotos, en las que, de paso, hubo no pocas inocentadas en forma de algunos advenedizos poniendo cara de líderes.
Todo sea por una foto en Palacio y más si es en ese versallesco Salón Dorado de Espejos, como el de la bruja de Blanca Nieves. Nuestros políticos por una vez han preferido el país que el espejo, aunque, hechas las cuentas, también les convenía estar allí. En esa foto. Soñando quiénes son los más guapos ante esos espejos. Y algunos políticos importantes que debieron ir no fueron sino que mandaron a alguien, que siempre hay.
Y estos días hay más inocentadas, repartidas, veamos algunas:
Una breve fue sobre si Gastón Acurio hacía su ingreso político de la cocina a la sala. Lo empezaron a machacar instantáneamente: qué se ha creído, cuáles son sus credenciales, si ni siquiera es tránsfuga o corrupto. Y entre los que lo querían de ahijado y los que ya le hacían vudú, el revuelo duró lo suficiente como para que una encuesta seria pruebe, una vez más,  que a nuestros políticos los queremos tanto como a Burga, el ahijado ese de la FIFA.  Acurio sí tiene futuro, entre otras cosas, porque no tiene pasado.
Ya se verá qué pasa.
Otra inocentada fue que, sorprendiendo,  esta vez el JNE ya no insistió en esas suyas en Lima, donde la jota de la sigla era del verbo joder. Aceptó lo obvio. Que cuando la ley dice expresamente que el Teniente Alcalde es el primer regidor de la lista del alcalde o alcaldesa elegidos, ya no hay cómo darle vuelta a eso, así se quiera.
Como sí lo quiso el JNE anterior, con otro presidente, es verdad, cuando ganó Susana Villarán, y para tratar de no celebrarlo se inventaron una semana antes cambios en las reglas para el cómputo de los votos, generando así que se impugne casi el 20 por ciento de los votos allí donde ella iba a ganar y ganó. Entonces, recordemos, ante el chongo cada vez más impresentable que eso era, ese JNE, de la jota en joda, desistió. Aunque  en venganza, como nunca antes, escogió entregarle las credenciales a la Alcaldesa rápido y en un corredor un día de los inocentes,  hace ya tres años.
Y ese asedio de inocentadas a Lima, que comenzó así, siguió después, apresurando la convocatoria a ese despropósito de la revocatoria, varios meses antes de cuando lo proponía la ONPE , quien tenía que organizarla, obviamente para que se vea poco de las obras. Esa inocentada tampoco funcionó.
Aunque es verdad que las siguientes inocentadas a la Alcaldesa se las hizo su propio grupo, hostilizando consensos y luego compitiendo con una lista con el nombre quizá rural y ciertamente despistado y solemne de Tierra y Dignidad  y haciendo así que ella pierda mal
Y que por ello este 2014 se tendrá en el Concejo un inédito menjunje de grupos. Con la Alcaldesa debilitada, cuando debe consolidar sus proyectos y reformas claves (la del transporte y las obras de Río Verde y Costa Verde, entre otras) pero en minoría absoluta, en vez de la mayoría absoluta que la ley otorga siempre a los alcaldes peruanos, quizá en compensación a sus pocos recursos y competencias.  Inocentadas veredes, Sancho, habría dicho El Quijote.
En Lima, para su gobernabilidad,  Susana Villarán debería hacer lo que hizo su predecesor Frejolito Barrantes, porque a él también la izquierda caudillista entonces le enredaba e ideologizaba hasta el cansancio los debates, por lo cual Frejolito decidió  gestionar programas y hasta empresas municipales acordando con todas las bancadas.
Villarán debería pactar una tregua,  o por lo menos una chepa, e invocar e invitar a los regidores a ese civismo al que sus juramentos los obliga. Dejar atrás pleitos menudos y personales. Hay, además, acuerdos firmados, por todas las bancadas representadas sobre las prioridades de Lima.
Y se quedaron fuera del actual Concejo  los revocadores, que, como recordaremos, se escondieron hasta que no pudieron hacerlo más. Y tampoco dieron la cara en estas elecciones complementarias, para ahorrarse ese roche. Explicar lo inexplicable y lo turbio.
Esa invitación a trabajar en equipo y ofrecer espacios de decisión debería ser parte del  último discurso anual de la Alcaldesa, este 18 de Enero, además de explicar esas obras ignoradas y mal difundidas que sí hizo y hace. Y las reformas importantes emprendidas.
Porque Lima y su futuro no deben ser una inocentada.
Y los temas centrales y las obras que hay que consolidar y resolver este año deben quedar fuera de esos debates y afanes de protagonismo que todo año electoral arrastra.
Y es que  también el Palacio Municipal tiene, faltaría más, su cortesano Salón de Espejos. Y es dorado, con decorados muy recargados y reiterativos, de orlas y rulos, que fue decorado con un aire a pastelería entre suspiro de limeña y pay de limón.
En ese palacio municipal, casi no hay donde trabajar, y fue diseñado para que lo gobierne algún amigote (alguna amigota hubo también) del Presidente de turno,  quienes antes nombraban alcaldes a dedo, como si fueran prefectos, hasta que Belaúnde hizo las primeras elecciones municipales el 63.  Es un palacio de muy desigual arquitectura, y allí también hay un salón bañado de marmolina y plagado de espejos.
Los edificios no son inocuos y los palacios alteran personalidades. Por eso Alcaldes cortesanos y sobrevalorados hubo muchos. De uno muy famoso, Jorge Basadre me dijo una vez que ese alcalde creía que en la ciudad solamente había automovilistas. No ciudadanos.
Nuestra democracia municipal es joven y por eso pocos entienden qué les toca, y que no, a las municipalidades. Susana Villarán paga políticamente haber hablado de más temas que los que podía afrontar. Y paga también no haber tenido los apoyos y las lealtades que merecía.
Además paga ser el objetivo central y sostenido (el “bull”) de una operación, además muy machista,  de acoso y derribo que empezó antes que ella asuma y que la ha convertido en piñata. Operación que ahora se hace contra el presidente Ollanta Humala, con libretos cotidianos de telenovela que los quioscos lucen en ese 80% de su espacio.
Inocentadas tristes. La inocencia (sea en la versión tremebunda de Herodes o en la cándida de los chistes y bromas de los 28 de diciembre) debería dejar espacio a la madurez y a la responsabilidad. Pero sería inocente pedirles que sean demócratas a quienes aplaudieron una dictadura.
Debemos salir de este atrapadero, en la ciudad y en el país. Para que Lima y el Perú sean como lo decidieron  en democracia los ciudadanos que votaron y escogieron gobiernos y programas para 4 y 5 años.  Y no piñatas, como cree y cultiva un aparato de prensa y de bombardeo editorial que ha perdido elementales nociones de deontología (la palabra, por si acaso, está en wikipedia, y no es parte de la odontología). Montesinos sabe lo que significa burlarla. A veces parece que estuviera de regreso.
No creamos inocentemente en estas diarias y cansinas inocentadas, que nos regala nuestra “clase política”, esa de poca clase y más politiquera que política, ésa en que nadie cree.
 Hacer ciudad y hacer país es lo que importa este 2014.  Y en adelante.
Que tengamos todos (o mejor casi todos) un buen año.

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