sábado, 8 de agosto de 2015

José Matos Mar (1921 – 2015)

José Matos Mar quedará en la historia como el intelectual que acuñó la expresión y desarrolló el concepto de una sociedad peruana marcada por el desborde popular y la crisis del Estado. Ambas expresiones figuran en el título de su célebre libro de 1984. Matos Mar mantuvo su interés por el tema, al grado que su reaparición 20 años después fue prácticamente un libro nuevo.

 
Hace no mucho Julio Cotler llamó a aquella primera publicación “indispensable para comprender las inconducentes relaciones entre la sociedad, la política y el Estado” en nuestro país. No es exagerado afirmar que la obra está en el origen de los más destacados trabajos sobre la naturaleza del sector popular urbano.
 
En 1984 Matos Mar nos vio “frente a un insólito y espontáneo proceso de modernización. Un cambio producido por la combinación entre el intenso crecimiento demográfico, la explosión de las expectativas, el mayor acceso de las masas a la información, la urbanización sin industrialización y una crisis económica sin precedentes”.
 
La versión del 2012 marca un cambio sustantivo, desde el elocuente título: Perú: Estado desbordado y sociedad nacional emergente. Allí las preguntas de 1984 quedan en parte absueltas, y Matos Mar ve a los sectores populares claramente apuntalando la modernización y la democracia. Además es una valiosa historia corta (así la llama) de las barriadas 1940-2010.
Otro logro importante en la vida de Matos Mar fue su activa participación en el establecimiento del Instituto de Estudios Peruanos, IEP. Además de su valioso aporte intelectual, demostró una capacidad clave para convocar apoyo internacional para una empresa novedosa en el país. Cuando dejó la institución, el IEP ya era un centro de conocimiento sólidamente establecido.
 
Entre 1989 y 1995 Matos Mar se instaló en México, donde dirigió el Instituto Indigenista Interamericano, al cual dio una nueva dimensión internacional. El espacio de los pueblos originarios en cierto modo fue un retorno a la antropología aplicada que había practicado en el Perú. Aquí volvió para retomar sus tareas de peruanista.
 
Fue un hombre práctico con enorme capacidad de trabajo, que se mantuvo activo hasta el final mismo de su larga vida. Fue un pensador moderno de lo peruano, un administrador eficaz, dotado de una gran curiosidad intelectual, la cual nunca se apartó de sus orígenes populares en Coracora. Si tuviéramos que poner su recuerdo en un solo párrafo de 1984:
“El Perú, sociedad del Tercer Mundo, puede y debe encontrar la manera de liberarse de su condición internacional subordinada. Abrir su propio camino al socialismo. Recogiendo selectivamente lo positivo que ha surgido en las últimas décadas y aprendiendo de la historia, es posible encontrar el camino de construcción innovadora que, a través de una autocrítica fecunda, nos permita forjar una sociedad de bienestar común, pluralista, justa y solidaria”.

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