sábado, 13 de febrero de 2016

Tafur: Mal no solo de la garganta

Mal no solo de la garganta
Por: Juan Carlos Tafur

Alejandro Toledo nunca pudo administrar políticamente el hecho tangible de que el suyo fue un buen gobierno. A pesar del descalabro político en el que se manejó, el tiempo reconoce que ha sido acaso el mejor gobierno post Fujimori.

Pudo, en consecuencia, labrar un partido y un proyecto político a futuro. La suya era una propuesta libremercadista con apego social y ciertos guiños de modernidad institucional. Un centro liberal si cabe el término.

Pero sus desventuras empezaron en la elección anterior, cuando dejó pasar una magnífica oportunidad de regresar al poder. Tenía todo a su favor: el recuerdo de un buen gobierno, imagen limpia de corrupción y brío político. En esa circunstancia parecía el mejor o el menos malo de todos los postulantes. Sin embargo, tiró todo por la borda.

Su trayectoria última ha ido de mal en peor. No ha podido librarse del caso Ecoteva, que le ha extendido una sombra de corrupción, acrecentada por una pésima manera de explicar el tema ante la opinión pública, subrayando el que era uno de sus principales pasivos: la mentira fácil y en la punta de los labios. Y por si fuera poco, ha dejado ir a sus mejores cuadros, el colofón de alguien que pretende hacer política viniendo cada cinco años del extranjero.

El confuso incidente de ayer, lo único que hace es acentuar sus flaquezas personales, en perjuicio de una propuesta que no ha perdido vigencia y que, por su culpa, otros capitalizan mucho mejor.

Digámoslo con mayor crudeza: si no era cierto que andaba pasado de copas en su intervención radial, debió haber tomado la decisión de aclararlo con rapidez, desbaratando con su reaparición el corrosivo runrún del día entero. No lo hizo. Va a ser muy difícil que en dos meses supere los obstáculos edificados por él mismo.

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