domingo, 13 de marzo de 2016

Augusto Álvarez Rodrich


Gran riesgo el que se avecina en esta elección porque, como va, los principales beneficiarios del enrarecimiento que se percibe podrían ser los que, como el Apra y el PPC, van perdiendo la carrera.
Esta elección se está empañando por la combinación de una legislación electoral absurda; algunos partidos con la intención de malversar esas normas con un espíritu subalterno para su propio provecho; y un JNE sin el liderazgo elemental para hacer prevalecer el sentido común.
El retiro final de Julio Guzmán significaría la primera vez en la historia electoral de América Latina en que se excluye a un candidato por una falta administrativa menor; y en el caso de César Acuña es evidente la falta de graduación para sancionar un regalo a unos comerciantes.
Ese ha sido, sin embargo, el fallo de la autoridad electoral que, como se ha dicho en este espacio, debe ser acatado aunque sea obvia la falla del criterio simplista de ‘la ley es la ley’.
Pero ahora el JNE enfrenta el desafío de mostrarle al país una consistencia elemental que es indispensable en quien imparte justicia, pues tiene por delante otros expedientes parecidos, como, entre otros, la inscripción de la alianza electoral del PPC, o las dádivas entregadas por candidatos de Fuerza Popular, incluyendo a Keiko Fujimori.
Asuntos que, no obstante lo que es obvio que se ha visto, están siendo ahora enjuagados por la autoridad electoral, lo cual va a elevar la suspicacia por este JNE en un contexto en el que son patéticas las acrobacias verbales de los defensores de ‘la ley es la ley’ para justificar que eso no se aplica en estos casos.
Esta columna está en contra de excluir a candidatos por razones como las mencionadas, pero ahora estamos ante el riesgo mayor de comprobar que el JNE decide según quién se trate. No hay nada más perverso en una sociedad que eso.
Pero si el JNE fuese consecuente, al paso que vamos, nos vamos a quedar sin los principales candidatos, lo cual lleva a preguntarse a quién puede interesar este extraño escenario final. Y la sospecha suele ir sobre quién se beneficiaría de ello.
Como van las cosas, la Alianza Popular corre el  riesgo de ni pasar la valla electoral, con lo que sería la primera vez, en casi cuatro décadas, que el Apra y el PPC no tendrían representación parlamentaria.
Y cuando uno ve en actuación a algunos líderes en ambos partidos, como Jorge del Castillo y Raúl Castro –a quien Lourdes Flores calificó hace poco de “sinvergüenza”–, es imposible no pensar que pueden ocurrir maniobras extrañas.
Como un par de abogados de tragamonedas de la Av. Abancay, capaces de lograr lo imposible, incluso eso en que usted está pensando en este momento: frustrar la elección.

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