PPK debe sudar antes que salivar
Por: Juan Carlos Tafur
Los ansiosos seguidores de PPK, que andan salivando con la idea de que si se retira César Acuña de la contienda o si el JNE tacha a Julio Guzmán, él se la va a llevar de alivio, se equivocan groseramente.
Por lo pronto, parece que tal cosa no va a ocurrir. Por lo que se ve, Acuña es un candidato duro de roer y está dispuesto a seguir en la brega por más denuncias que lluevan en su contra. Y el caso de Guzmán apunta a ser resuelto en los términos políticos correctos y no a su expulsión de la contienda, que tanta euforia interesada ha desatado en los pepekausas.
Los votantes de Acuña probablemente migrarían a Keiko Fujimori o, inclusive, otro beneficiado podría ser García, al esfumarse el tapón que no lo deja crecer en el norte del país (allí se disparó, faltando dos semanas, el 2001 y el 2006, cuando pasó a la segunda vuelta); y, probablemente, los de Guzmán se distribuyan también hacia Keiko y García. Las matrices de transferencia no colocan a PPK en situación de privilegio.
Asimismo, habría que considerar que a veces tales trasvases no recalan en quien tenga mayor cercanía o identidad con el retirado, sino en quienes no son identificados como autores o cómplices de la desgracia (es lo que pasó con el retiro de Kouri de la última contienda edil, cuyos votantes se fueron con Villarán, culpando a Lourdes del impasse).
Si PPK no puede derrotar en campaña a Acuña o a Guzmán, mucho menos será capaz de derrotar a Alan García, con quien tendría que vérsela si los dos mencionados (Acuña y Guzmán) salen de la contienda. Para ganar no bastan buenos técnicos o planes, se necesita brío político, virtud que PPK parece haber suspendido a la espera de maná caído del cielo.
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