El expresidente Alan García recurrió ayer en El Comercio a la calumnia contra nuestro diario. Lo hizo en lo que parece una campaña que se inició con un ataque de Aldo Mariátegui, publicado el domingo en ese mismo diario. Dice García que somos un periódico chicha al servicio del gobierno. No se refiere al pasquín chicha que con el seudónimo de La Primera aparece para defenderlo a él.
“Valiente artículo el de Aldo Mariátegui”, se desahoga el “doctor”.
Igual que el diario apócrifo, García calla sobre la revelación contundente de que es un impostor. Hasta ahora no puede probar que sea doctor en algo. La verdad le duele pero no le avergüenza. Ni siquiera el periodicucho que promueve se atreve a desmentirnos al respecto. El desenmascaramiento fue una primicia irrefutable, probada y sustentada en nuestras páginas por el doctor Jorge Rendón.
La agresión de García se encubre en el silencio respecto a su condición de doctor bamba. Es un silencio que grita muy alto. Con ese mismo recurso se ampara el cotidiano vendido que no se vende, y en cuyo pantano naufraga el secretario general de Patria Roja, Rolando Breña, a quien nadie defiende en la izquierda auténtica o entre los ciudadanos que esperan de la prensa decencia y verdad.
Nuestros lectores saben que no somos siervos de ningún poder, y que no vacilamos en ejercer la crítica respecto en particular a Ollanta Humala, Nadine Heredia y Luis Castilla, el todopoderoso testaferro de la gran empresa, nacional o extranjera, y del poder financiero.
García ha encontrado refugio en El Comercio, que tanto se preocupa por la libertad de prensa en Venezuela, Ecuador y Argentina, pero guarda silencio sepulcral respecto al intento de silenciarnos acogido por Indecopi, órgano oficial.
Aquí en Diario Uno podemos jactarnos de acatar lo que, tras investigación exhaustiva, exponen Bill Kovach y Tom Rosenstiel en su libro Los elementos del periodismo, sobre las obligaciones del periodismo, que ellos enumeran así:
1. La primera obligación del periodismo es la verdad.
2. Debe lealtad ante todo a los ciudadanos.
3. Su esencia es la disciplina de la verificación.
4. Debe mantener su independencia respecto a aquellos de quienes informa.
5. Debe ejercer un control independiente del poder.
6. Debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario.
2. Debe lealtad ante todo a los ciudadanos.
3. Su esencia es la disciplina de la verificación.
4. Debe mantener su independencia respecto a aquellos de quienes informa.
5. Debe ejercer un control independiente del poder.
6. Debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario.
“Doctor” García, en su texto se reconoce “demolido”. Eso nos alegra. ◘
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