sábado, 11 de enero de 2014

Un panorama problemático


Me da la impresión que el Perú está entrando en una dinámica acelerada de conflictos económicos y sociales, a los que se suman, ciertamente en forma prematura, el ingrediente no menos complejo de las legítimas aspiraciones y ambiciones electorales, panorama que el gobierno tiene dificultades o limitaciones para enfrentar.


Arturo Belaunde Guzmán
Arturo Belaunde Guzmán
Opinión
Muchos piensan que los conflictos más complicados derivan de la manera como los partidos afectados enfrentan sus problemas de investigaciones y acusaciones de corrupción y, en un caso la imposibilidad de poder sacar de la cárcel a su líder preso, todo lo cual determina un entramado de intereses y objetivos cruzados que a veces se expresa en un caótico juego de “nadie sabe para quién trabaja” o puede terminar en un armisticio general en el que todos los involucrados puedan decir el “ampay me salvo” que jugábamos en nuestra lejana niñez.

La serie de acusaciones y pesquisas que han caracterizado la actividad del Congreso, reprobado por la ciudadanía, según las encuestas, se ha extendido hasta golpear a todas las fuerzas y hasta al gobierno, como si hubiera sido conducida por una inteligencia que se mueve en las sombras, tal vez para empujar la situación hasta convertir a la política criolla en un barco en el que todos se hunden o todos se salvan.

Cualquiera que sea el desenlace, solo llegará al final de un proceso tormentoso de enfrentamientos en el que cualquier cosa puede pasar, inclusive la afectación de la estabilidad que tanto esfuerzo y sacrificio le ha costado al país.

En ese contexto, es indispensable apelar a la cabeza fría y tomar decisiones meditadas y acertadas, tanto en su contenido como en la oportunidad en que se aplican, y prescindir de pasiones y de vehemencias, para que el país salga adelante, a pesar de aquellos líderes políticos que ignoran este consejo dictado por el sentido común y el aprecio por el país.

A la prensa le corresponde informar en forma veraz y analizar los hechos con rigor, para no echar más leña al fuego, y sobre todo mantenerse ajena a los intereses y presiones que en estos días se hacen sentir con fuerza y que pretenden llevar las cosas a favor de tal o cual escenario. 

En tan complejo panorama, la opción de LA PRIMERA es mantener la independencia de siempre, contraria a sometimientos o servidumbres políticas de cualquier tipo, y la línea plural y democrática que la caracteriza, como consta a la ciudadanía.

Y la mantendremos pese a los agoreros que, por envidia, mala fe o simple ignorancia, siembran infundios sobre nuestro diario. A nuestros lectores les decimos, una vez más, que estamos más firmes que nunca, y citamos la sabia frase del Quijote: Ladran, señal de que avanzamos.

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