El tema requiere esta vez nuestra concentración, desapasionamiento y frialdad. Lucidez para saber distinguir la diferencia entre libertad de expresión y libertad de empresa.
Es cierto que todos podemos tener posturas, pasiones, ideas y sueños. Yo, por ejemplo, no oculto desde hace decenas de columnas, que me inclino ideológicamente por un país donde el Estado tenga un rol más fuerte (Ya se, que es un pésimo administrador, que la corrupción gubernamental debería hacernos descartar esa idea, pero no creo que el mercado pueda solucionar los principales problemas en un país, ya no pobre como el Perú, sino escandalosamente desigual).
Esa es mi posición. Pero el tema de la concentración de medios requiere cierto nivel, ya no de objetividad, pero sí, al menos, de imparcialidad. Y eso es lo que menos he leído en estos días.
Federico Salazar, por ejemplo, dice que Vargas Llosa busca que la prensa “mime al gobierno”, Pedro Tenorio dice que no hay concentración porque El Grupo El Comercio solo tiene 8 diarios cuando existen más de 60. El Comercio dice que ha firmado una clausula en la que no va a alterar la línea de Correo y que todo esto es una cantaleta promovida por La República debido a que perdió la compra de Epensa.
El Comercio, con sus 8 diarios tendría menos del 10 % de los diarios a nivel nacional. Pero esos 8 diarios tienen el 78 % del mercado. El Comercio sostiene que su crecimiento se debe a un eficiente y exitoso manejo empresarial. Y tienen razón. Se jalaron a los “mejores” periodistas de Ajá y convirtieron al Trome en el diario más leído de toda América. Dinero llama dinero y así pudieron ganarle la puja a la República. Desde esa perspectiva, la compra sería no sólo inobjetable, sino un ejemplo de éxito empresarial. El detalle, el pequeño detalle que no incluyen en sus portadas y editoriales es que no estamos sólo frente a una línea de bebidas o cafeteras, sino frente a noticias, información. Y hoy, de una forma u otra, un grupo empresarial tiene la capacidad de manejar el 78 % de la prensa.
Es libre competencia, dicen abiertamente las páginas de los diarios del grupo El Comercio, cualquiera puede abrir un medio y es el lector el que decide si lo compra o lo lee. Es formalmente cierto, pero no es toda la verdad. Existen investigaciones serias que prueban como El Comercio maneja a los vendedores de diarios de Lima. Lo mismo ocurre con las imprentas y con la publicidad. Un diario no sólo sobrevive de sus ventas, Publimetro es gratuito, sino sobre todo de los auspicios y existen decenas de testimonios sobre como El Comercio “amarra” clientes. Todo esto, insisto, es parte de la salvaje guerra empresarial que se da en todas las empresas, salvo que, nuevamente, estamos hablando de periodismo e información.
La prensa debe reflejar el equilibrio social de un país, el equilibrio político, sus lectores deben verse representados y eso, lamentablemente, ocurre en nuestro país. Sí, leyó bien, ocurre. Da pena admitirlo, pero más allá de este debate, debemos reconocer que El Trome nos representa más que ningún otro diario, como lo hace Al Fondo hay sitio y Combate en la televisión.
Sería ideal decir que con esta compra, la derecha toma el control de la prensa del Perú. No es tan claro, la política en nuestro país es más oscura, más subliminal, más sucia. El Comercio seguirá la línea abiertamente de derecha que tiene con todo derecho y justicia. Igual que Perú 21. Correo y el Trome seguirán como siempre.
La concentración actual hará más difícil que medios pequeños, como este, den la pelea en ese largo camino que implica la participación activa de ciudadanos que buscan hacer de este un país más justo. Pero esas son las reglas que nos han permitido ser un mejor y peor país.
Sobre Humala, no sé si cometió o no un error al politizar el tema. Por un lado, el nivel de actores políticos y su propio nivel son tan pequeños que permite especulaciones con respecto a que podríamos estar frente a una cortina de humo.
Por otro, ha puesto un tema en agenda que merece ser debatido. La prensa, los medios, el acaparamiento, los monopolios, pero sobretodo la educación. El tema seguirá dando que hablar, yo salgo de vacaciones dos semanas, pero finalmente, me parece una contradicción de parte de Humala poner este tema en agenda y no subir el presupuesto del sector educación.
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