Las nociones de justicia y derecho se han alejado de la educación que ha devenido en un servicio que se compra y se vende, cuya calidad depende de lo que se pueda pagar por él; en una ruta de desigualdad donde los más pobres y discriminados salen perdiendo. El reto educativo del 2014 es garantizar que la educación vuelva a ser un derecho humano inalienable para todos, porque ya no lo es. Algunas cifras: en Lima, Arequipa y otras ciudades la educación privada es la mitad de la matrícula y en el 2021 será mayoritaria; el Perú gasta tres o cuatro veces menos que Chile, Colombia o Argentina en educación; la mitad o más de los niños que hablan quechua, aimara o lenguas amazónicas no tiene educación bilingüe intercultural; solo 1 de cada 5 niños y adolescentes con discapacidad accede a la educación.
Teresa Tovar Samanez
A ojo de buen cubero
Ante la evidente y ya escandalosa precarización de la educación pública destacamos 5 puntos de debate en las propuestas:
1. Presupuesto. El financiamiento público de la educación es indicador fundamental de la voluntad política. Las propuestas por mejorar la eficiencia del gasto se quedan en lo inmediato de un campo tecnocrático estrecho y eluden plantear con decisión la meta del 6% del PBI (Acuerdo Nacional), indispensable para revertir la desigualdad educativa. Se requiere un marco de ejecución bianual, capacitación en gestión a nivel nacional y; simultáneamente, incremento sostenido del presupuesto educativo junto a autonomía consistencia, y peso propio de la gestión educativa.
2. Educación gratuita, obligatoria y universal. Es requisito indispensable para garantizar el derecho humano a la educación (Declaración Conjunta Sociedad Civil A.Latina, set. 2013). Es imperativo detener el deterioro de la educación pública y poner freno al lucro privado sin calidad en educación. Derogar el DL.882, promulgado durante el gobierno de Fujimori y que ya nadie menciona. La libertad de enseñanza no debe dar pie a que prosperen propuestas de lucro y negocio en educación ya fracasados en Chile y duramente criticados por implicar la privatización parcial de nuestros sistemas educativos (J. Stiglitz, Nobel Economía).
3. Maestros. Al lado de la formación docente, lo primero y básico –y de lo que muy pocos hablan- es salario y condiciones de vida y trabajo. Silenciar el punto es absurdo e ineficaz. Hay que volver a hacer atractiva la carrera magisterial. Sin ello el resto de medidas tambalea. Se requiere un pacto nacional urgente sobre el punto.
4. Diversidad y justicia. La diversidad debe estar al centro y no en los márgenes de las propuestas. Delante y no detrás de la búsqueda de la calidad deben implementarse acciones para eliminar la discriminación social, étnica, de género, ambiental y por discapacidad. Esto significa incrementar fuertemente los presupuestos, poder y posicionamiento de estos asuntos en la gestión.
5. Enfoque transformador. Recuperarlo en los contenidos. El pensamiento crítico y la creatividad piden primer lugar frente a los resultados mensurables de matemáticas o lectura.
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