domingo, 21 de julio de 2013

LIO DE APRISTAS: ALAN GARCIA NO CREE NI EN SU MADRE

Enviado por Ernesto Ventocilla Rivera.
Domingo 21 de julio de 2013
(Para ver el video). http://youtu.be/LhjtDkzys7I
Difunden el detrás de cámaras de Alan García (VIDEO)
El periodista Beto Ortiz se despidió ayer de la conducción de su programa matutino Abre los Ojos con un regalito para el expresidente Alan García. Presentó imágenes inéditas del “detrás de cámaras” de la primera entrevista que le hizo al líder aprista. Queriéndolo o no, Beto Ortiz, quiso compartir con sus televidentes quizá la verdadera personalidad del exjefe de Estado: coloquial, irónico, lenguaraz, lisuriento y con un ego inigualable.
En los aproximadamente cuatro minutos de video, Alan García hace gala de un lenguaje coprolálico, digno de uno de sus más de cinco mil agradecidos conmutados. Tal es así que llega a referirse al mismísimo Víctor Raúl Haya de la Torre, su máximo líder y referente ideológico, como “¡un cojudo!” y prácticamente le dice bruto al actual presidente Ollanta Humala.
“Es terrible, ah! Qué hombre visionario, ese cojudo… Por eso, lo sigo…”, dice refiriéndose al fundador de su partido, quien ya en el 78’ avizoraba el papel protagónico que iba a cumplir China en el mundo, entre otras cosas, por su enorme población que requiere ingentes recursos naturales, cuyo consumo beneficia a países como Perú.
Pero este análisis que comparte con Beto Ortiz a raíz de un libro de Carlos Spa, también le sirvió a Alan García para intentar descalificar la inteligencia del actual presidente Humala.
“Si se derrumba (China) esa masa enorme tendrá que consumir o producir y va a compensar las cosas y va a terminar salvando. ¡Eso es inteligencia! (de Haya de la Torre), bien lejos de la de Humala (Risas)”.
Al término de uno de los segmentos de la entrevista, García le pregunta a Beto Ortiz: “Pero le pareció bien…”, a lo que el conductor le responde: “Muy bien… La gente está feliz”, dice comentándole que la respuesta en las redes sociales ha sido positiva.
“Usted lee ahí mismo, le indica a la gente…”, dice sorprendido Alan. “¡Claro!”, responde Ortiz, a lo que el expresidente retruca gritando: “¡Y ahí le dice: pregúntale a la mierda, ese…!” El ego colosal.
Alan García acudió a la entrevista con un saco negro y una camisa azul marina, y durante gran parte del video se muestra muy preocupado por su imagen, cómo estaba saliendo ante las cámaras. Apenas ingresó al set, cuestionó a Beto por usar corbata, cuando él había ido mucho más informal, para proyectar una imagen “más juvenil” que le permita caer bien a sus electores con miras al 2016.
“¿Está saliendo bien, la pinta que es fundamental?”, pregunta apenas acaba otro segmento de la entrevista arreglándose el saco. “¿El azul sale bien?”, agregó tomándose la camisa. Frente a estos coquetos comentarios, Beto le pregunta, porque no vino con la corbata “para verse más juvenil”. García responde con el mismo estilo travieso: “Estoy en verano, por eso quiero verme más juvenil…” Luego, agrega con el mismo tono coquetón: “Ya hay que comenzar (la campaña)…”.
Cabe precisar que la entrevista se realizó en febrero pasado.
A García se le ve muy animoso. Tanto así que cuando escucha que Beto le pide a su producción que le “marque los quince minutos últimos para que termine la entrevista, Alan vuelve a referirse a su intención de postular al 2016.
“Quince y quince, y nos vamos… Ya en la puerta me das. Yo cobro por entrevista…”.
“Ah, ya”, responde el conductor sonriendo. “Si no, ¿cómo? (risas). ¿Con qué pago mi campaña del 2016?”, reitera inflando el pecho, el líder aprista.
El asistente le advierte gritando “¡está grabado!” a lo que Alan responde retándolo.“Se lo digo al aire… Si yo me río del país, me río, me gusta reírme con el país y del presidente Humala…”.
Aquí es necesario hacer una pausa. García trae a colación la famosa frase que le endilgó el actual presidente haciendo referencia a su colosal anatomía, que evidentemente molestó al vanidoso líder aprista.
“Eso del vientre de los hombres… (Hace un ademán de codazo de Humala) En el baño anda mirando…”. Con ese gesto, García intenta demostrar que la respuesta que le dio al actual presidente fue mucho más contundente. Recordemos que en su momento le respondió así: “Parece obsesionado, le gusta mucho el cuerpo de los hombres menos el de los panzones (...) Me encanta que se fije en mi cuerpo. Intentaré bajar un poco más de peso, para ver si le gusto un poco más”.
Luego, Alan recurre a un lenguaje de doble sentido: “¡No! ¿Qué yo no me fijo en el vientre de los hombres? ¡Todavía, no!”. -¡Todavía, no… me gustó el ‘todavía’… moderno, moderno…”, responde Beto... García no se inmuta y sigue con lo suyo entre risas: “Todo por tu lado, una araña está mirando por ahí… Jajajaja”.
Alan trata al fiscal como a su hijo.
En el video, Alan también confesó que trata al fiscal de la Nación, José Peláez Bardales, como si fuera su hijo. Tanto así que llegó a increparle en su propio despacho. Aquí, reproducimos el revelador diálogo:
 Beto: Ahora lo están acusando a Peláez de que solo investiga a Toledo… Alan: (Se pone serio) Cómo, si me ha puesto… ese hombre es loco, ¿no? Me manda una comunicación que salió en todos los periódicos, diciendo que hay indicios de enriquecimiento ilícito. ¡Enriquecimiento ilegal!, de abuso de dinero… ¿A mí? ¡Qué tal concha!.
 Beto: (Risas) Alan: Me dio mucha cólera…
 Beto: ¿Qué, es una nota de prensa del Ministerio Público? Alan: No, él mandó una citación de dos páginas. Yo, cuando estuve con él, le dije: ‘Oiga,fiscal, ¿no puede tener más cuidado con las palabras…? Nada Light.
Cuando García es invitado a ingresar al set de televisión, un miembro del equipo de producción le alcanzó la galleta que estaba comiendo mientras esperaba que Beto Ortiz termine la entrevista que le hacía al entonces teniente alcalde de Lima, Eduardo Zegarra.
Señor presidente, su galletita!. “Venga… Mejor no la dejo, ¡alguien se la puede comer!”, dice jocoso, a lo que Beto comenta: “¿Galletas light?”.
 “¡Qué light! Hay que comer bastante antes de entrevistarse con Beto. La galleta lo pone a uno dulce…”. Las travesuras.
Mientras el técnico de producción le instalaba los micrófonos frente a Beto Ortiz, Alan deja fluir un diálogo sutil y, parafraseándolo, con cierta obsesión “psicosexual”.
Técnico: Esto se ve mal… (los cables)
Alan: Sí, es verdad
Técnico: Voy a cambiarle de conexión…
Alan: ¿Cómo?
Técnico: De transmisor
Alan: (Risas) ¡Qué lenguaje usan acá!
Técnico: Voy a invertir…
Alan: ¿Invertir?
Técnico: ¡La posición del micrófono!
Alan: ¿Me va a invertir?, ¡qué es esto!, ¡oiga!
Beto: Invertir la posición
Alan: ¡No es políticamente correcto, hablar así!
DATO
Alan también demostró que estaba en abierta campaña por la revocatoria de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán. Cuando Beto Ortiz le comenta que el pastor Humberto Lay “estaba por el SÍ”, el líder aprista responde con gran regocijo: “¡Ah, el pastor… que le sigan muchas ovejas, entonces… (Risas)”
ALAN GARCIA NO CREE NI EN SU MADRE
Por: Eduardo Bueno León (jle27049@hotmail.com)
Por fin se sacó la careta el miserable bribón. ¡A ver qué dicen ahora los alanistas !. Llamar "cojudo" fuera de cámaras a Haya de la Torre y admitir que tiene al fiscal Peláez en el bolsillo, muestran la verdadera personalidad de este sicótico narcisista.
Quedan confirmadas las diversas hipótesis de terapeutas y sicoanalistas respecto al odio que siempre ha profesado Alan García a Haya de la Torre y al APRA.
Quien niega sus raíces, simplemente, como dicen en México, No tiene madre.
El gran manipulador de los pobres compañeros y compañeras que siguen fieles a sus raíces, confirma una vez más, lo que siempre ha dicho a sus íntimos: El APRA no sirve para nada.
¡Y cómo va a servir si la ha destruido!
Pero lo más riesgoso, ya no para el Partido, sino para el sistema político, es ver cómo este ladrón de cinco esquinas, se ufana de la impunidad de la cual goza. El gran comisionista y lobista que con su gente ha asaltado al Estado, es un cobarde que nunca ha dado la cara ni enfrentado juicios o comisiones investigadoras hasta el final, porque sabe que es el protegido de los intereses mediáticos mineros y de las empresas constructoras. Si la democracia peruana es débil y poco legítima se debe en gran medida a Alan García.
Estoy seguro que el periodista Beto Ortiz no ha traicionado a García difundiendo las imágenes y diálogos fuera de cámaras. Lo más probable es que se lo haya consultado a García, y el bribón lo ha autorizado, sin darle importancia, y por último -ha pensado en su fuero interno- que todo el país sepa, que él ya no es aprista, es independiente y enfrentado a la ideología aprista (tal como se lo dijo a César Campos en Expreso).
Abran los ojos compañeros y compañeras, no permitan que se humille, se ofenda, se maltrate la memoria de Haya de la Torre, uno de los hombres más preclaros del siglo XX. Tengan dignidad, amor propio, los peruanos no salen de su asombro al ver tanto servilismo, obsecuencia, tanta vocación de esclavos en los apristas de esta época que no reaccionan.
En estas listas hemos visto como Alfonso Salcedo se rasga las vestiduras hablándonos de fraternidad, hay un grupo de apristas decentes nucleados en torno a "Nuevos rumbos" que han tratado de orientar con sus manifiestos la disputa entre tendencias, están los hermanos mayores como Lucho Alvarado y el clan, hombres de la calidad de Percy Murillo, de Grover Pango, todos ellos son testigos de la vida modesta y misionera de Haya de la Torre, de su integridad, de su pobreza, de su pedagogía, de un hombre que pudo enriquecerse o llegar al poder vendiéndose a la oligarquía y al militarismo, pero optó por la honestidad y la ética, y un inclaudicable apego a los principios populares por los cuales luchó toda su vida.
Defender a Víctor Raúl de las injurias lanzadas por el traidor y sicótico Alan García, no sólo es un deber moral, es defender la opción por una política limpia y popular en el Perú. Si permitimos que a los grandes hombres que abrieron caminos los llamen "cojudos" porque no se enriquecieron ni aceptaron llegar al poder a cualquier precio, entonces el Perú será siempre pasto de los Fujimori, los Montesinos, los Maiman, los Baruch. ¿Qué ejemplo le estamos dando a las nuevas generaciones?
Los grandes héroes del Perú moderno, los grandes estadistas, son los que no se vendieron, los que no se alquilaron, los que no se entregaron a potencias extranjeras o a sus grandes empresas. Vivieron modestamente, ya sea en su cátedra, en su modesto despacho de abogados, en su local sindical, en su partido.
Cuando Alan García injuria a Haya de la Torre, lo que está diciendo es que la política limpia no sirve para nada, que esos hombres fueron ingenuos, torpes, que no supieron llegar al poder y plasmar sus ideas. Premeditadamente, trata de reescribir la historia del Perú, omitiendo golpes de Estado, fraudes electorales, vetos a candidatos, campañas mediáticas de demolición, intrigas de la embajada norteamericana, persecuciones.
Para García la única política valedera se sintetiza en la célebre frase "la plata llega sola", cae a montones cuando se trabaja en el poder para los ricos, para los lobbies, para los amiguetes, para los enemigos del Perú en Sudamérica. Esa es la política, que para García es válida,se comporta como los antiguos virreyes que repartieron el Perú entre intendentes y corregidores, la política colonialista que compraba lealtades a base de onzas de oro.
García quiere una política donde el robo y la comisión sea la norma. Nadie es mejor que él mismo. Todos forman parte de la cloaca. Ese es el pensamiento sicótico, destructivo que este personaje está inculcando en el Perú, aprovechándose de la mentalidad de algunos grupos sociales que sueñan con el dinero fácil a través del arribismo.
Que los viejos apristas, no caigan en la peor de las infamias: El silencio cómplice, la gratitud injustificada, el pretexto del retiro forzado, la cobardía moral.
ALAN INJURIA A VÍCTOR RAÚL
POR: Hugo Sánchez
La cúpula del partido esta infestada de cobardes que no se van a atrever a sancionar al Presidente del PAP (Partido Alanista Privado) El Estatuto Art. 96 sanciona la injuria y siendo esta al Jefe es una falta grave que merece la expulsión. Llamar "cojudo" fuera de cámaras a Haya de la Torre y admitir que tiene al Fiscal Pelaez en el bolsillo, muestran la verdadera personalidad de este sicótico narcisista. Quedan confirmadas las diversas hipótesis de terapeutas y sicoanalistas respecto al odio que siempre ha profesado Alan García a Haya de la Torre y al APRA. Los verdaderos Apristas le debemos un respeto sagrado al compañero Jefe y honramos su memoria. Sujetos de esta naturaleza son lo peor que pueda existir, no solo en el PAP, sino en nuestra sociedad. Alan García ha cometido una falta grave, merece nuestra repulsa, ha cometido una blasfemia y muchos quemaremos sus escritos, retratos, libros y todo aquello que lo represente.
Víctor Raúl Haya de la Torre con su incansable lucha ha logrado la redención del indio, del pobre, de los explotados. Sin embargo Alan García ha hecho un gobierno para la derecha, con los explotadores y el imperialismo.
Alan García no es nada al lado del fundador del Apra, el líder que forjo un movimiento continental, lider estudiantil, deportado, perseguido, apresado, el que entrego su vida por una causa por los pobres y las clases explotadas merece por lo menos respeto. A Haya de la Torre nunca lo llamaron ladrón. Es querido por el pueblo. Cobro 1 Sol como Presidente de la Constituyente. Murió pobre y es ejemplo de decencia y humildad. Alan García se lo debe todo a Víctor Raúl y a su partido, fue enviado a estudiar a Europa, fue Constituyente en 1978 y diputado en 1980 y presidente en 1985. Pero hay otro Alan García, el cobarde que corre y se esconde debajo de una cama como en Villa El Salvador, el que huye por los techos y se refugia en un asilo dorado en Francia, el que se escapa de la justicia por medio de la prescripción, es el que agrede e insulta a Víctor Raúl por envidia. Hay también un Alan soterrado, detrás del biombo, con sus añorados "viernes juridicos" en el Jr. Carabaya en los 77 con colegas y amigos "modermos" o declarados, con excesiva figuración con damas para aparentar ser el gran macho, con disfuerzos y coqueterias, con pasos de baile aparentando mover senos femeninos, con el doble sentido, con la mania de tocar cuando habla, con la inseguridad que provoca temblores en las manos, disimulando su ansiedad con sobreactuación, con jerga, palabras soeces, respondiendo como el vivo, sabelotodo, pendejo, criollo. Otra persona detrás de cámaras.
También esta el Alan García ambicioso, codicioso. Llego al partido con su casaca marrón, un volvo viejo con deudas en una mecánica de La Victoria, sin domicilio conocido, con un pasado bohemio en España y Paris, con una esposa extranjera que le había quitado al entonces trotskista Víctor Polay, con excentricidades e infidencias en la Constituyente que provoco que no ingrese a Villa Mercedesen los últimos días de Víctor Raúl pero luego aparecer en una foto falsificada en su lecho de muerte. Ese es el Alan truculento, falso, mediático y falaz.
Pero ya el partido se ha dado cuenta que Alan García utiliza a los apristas como mano de obra barata, luego de ganar las elecciones del 2006 tiro al tacho el Plan de Gobierno, goberno para los grupos de poder y el capital extranjero, traiciono al no restaurar la Constitución de 1979 y hasta ofrecia poner en la congeladora al "Gran partido de Víctor Raúl" en un discurso para satisfacer a los ricos.
La militancia ya no lo sigue, ya protesta en los mitines o simplemente hace el ausentismo, se expreso con el voto de castigo contra la lista congresal impuesta por una cúpula corrupta, incapaz y fraudulenta.
Alan García busca sepultar al partido forjado por Arevalo, Carlos Manuel Cox, Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez, Andrés Townsend, Ramiro Priale, Luis Negreiros, Antenor Orrego, Magda Portal, Luis Felipe de las Casas, Carlos Philips, Luis Heysen, los fusilados de Chan Chan, los revolucionarios del 48, los Fajistas y los miles de militantes que mueren defraudados, desmoralizados y estafados por promesas de los ahora encausados en enriquecimiento ilícito, corruptelas y favorecimientos.
Cuantos no han visto su rostro descomponerse cuando las masas le responden "Haya no ha muerto, sigue siendo el Jefe" cuando sus serviles gritan Alan Presidente, el Apra en la victoria. Ante los gritosel Secretario que ha falsificado su inscripción, socio de los faenones, que fue denunciado por los petroaudios, desaforado Premier que visitaba 9 veces a Canaan gritan que entonen el Himno Nacional.
Alan García no busco llegar al poder para la gran transformación él y muchos llegaron al gobierno para hacer la gran robo-lución.
Los de la cúpula mafiosa con lujos, vida de millonarios, grandes adquisiciones, cuentas abultadas y Haya de la Torre yace en una tumba prestada Solo falta que vendan la Casa del Pueblo, aunque algunos afirman que ya vendieron el edificio del costado.
Ojala los apristas reaccionen, Alan García ha cometido una falta grave, merece nuestra repulsa, ha cometido una blasfemia y muchos quemaremos sus escritos, retratos, libros y todo aquello que lo represente.
Alan García es el émulo de la política sucia, demagógica y claudicante Alan morirá y desaparecerá. Quedará su fortuna mal habida sobre los huesos de tantos mártires,
Haya de la Torre seguira creciendo con su ideología, en otros partidos, en otras latitudes, en otros espacios tiempo, con otras generaciones y su historia será ejemplo de vida perdurable.

sábado, 20 de julio de 2013

Es deber de cada joven salir a las calles y decir: “No a la repartija” -
Qué sentiría el señor Humala si su esposa le sacara la vuelta con alguno de sus ministros, quizá el mismo grado de traición que siente cada joven que marcha indignado a respirar bombas lacrimógenas, a recibir un baño de rochabús y a absorber el palo de la represión.

La traición señor presidente es un mal perverso y constante en la historia, ha costado millones de muertes, decadencias y colapsos. Usted cambió el ‘cambio’ por un continuismo vil a favor de los que de haber podido, en su momento, lo hubieran asesinado. No se lave las manos ahora pidiendo que ‘por favorcito’, Sousa y Freitas den un paso al costado, que usted no tiene vela en los entierros que coseche el Legislativo, que es ‘inocente´, que usted no tiene nada que ver con la policía que acorrala con rochabús a jóvenes que por fin se decidieron a hacer acto de presencia, que usted no sabe de repartijas, ¿digo no?, porque se nos viene la reelección de isla, y a cambio ¿qué hay que dar? o ¿Qué ya se dio?

Una cosa es segura, están bien equivocados los que piensan que es normal que en campaña se prometan ciertas cosas y a la hora de la hora éstas no se cumplan. Y están bien equivocados, señor, porque resulta que por fin después de algún tiempo, gracias a la indignación que usted ha alimentado, los jóvenes le han dicho “presente” y lo seguirán haciendo. Usted no solo mintió, usted traicionó. Por eso los médicos en las calles, por eso los profesores, por eso las trabajadoras del hogar, por eso los opositores a las discriminación de opción sexual, por eso los que sueñan con un estado laico, por eso los sindicatos, por eso la amas del hogar, por eso los ambientalistas, todos dispuestos a combatir esa corrupción a la que usted pudo eliminar de haber tenido voluntad política, pero prefirió evitar la fatiga. El Perú está cansado señor presidente y ya no puede esperar para cambiar.

Los jóvenes hemos roto las cadenas. En Chile por ejemplo, la corrupción la piensa dos veces antes de intentar echarse a andar, y es que saben que los grupos, comités, asociaciones y demás gremios estudiantiles no se callan, no se tragan los trucos de circo, no renuncian a presionar para que se cumpla la palabra de la autoridad, no se tragan el cuento, no se sedan con TV basura, exigen mejoras estudiantiles porque saben que de ello depende el futuro de su país, son amigos de la justicia, salen a la marcha con valentía porque sus enemigos eternos son la corrupción, el compadrazgo y la traición. Le contaré señor Humala que tanto reclaman en Chile que su Inteligencia ha tenido que filtrar agentes en las manifestaciones, para que éstos provoquen a la autoridad y entonces justificar la represión bruta y a palo de la policía. Estos agentes, van siempre con el rostro cubierto, nunca se les atrapa, nunca salen a la luz. Ojalá y no se le ocurra tan brillante idea para los días que se vienen, porque en las marchas estudiantiles de nuestro país, no hay vándalos, lo que hay es gente indignada y traicionada por usted.

Este miércoles 17 de Julio, la juventud peruana resucitó de entre los muertos. Indignados por el circo del Congreso, convocados en cuestión de horas, todos estaban ahí, en la histórica plaza San Martín. Jóvenes con ideas de centro, de izquierda, de derecha, todos por una misma causa, todos con las ganas y el coraje de marchar lo más cerca posible a la autoridad y decirle “No somos idiotas”, “Nos damos cuenta señor”, “No permitiremos una perla más”. El ejecutivo, dando la cara a través de unos policías mal pagados, colmó las calles del Centro de Lima de gases. Los jóvenes colmaron las mismas calles con arengas y pese a la dura represión, no se callaron.

La acción que se dio horas después de la repartija, es solo un dulcecito de lo que se podría venir, no habrá suficiente gas para reprimir a las masas juveniles marchando indignadas, entonces qué se hará ¿sacarán bala? y cuando hayan muerto futuros ingenieros, futuros arquitectos, futuros periodistas, futuros abogados ¿Habrá satisfacción en el gobierno? ¿Se habrá solucionado el problema? ¿Sentirá como Locumba? Lo que es seguro es que sus compadres empresarios que brindan trabajos miserables, sus patas los banqueros que intentan endeudar hasta a los recién nacidos, y sus amigos de la CONFIEP, estarán más que satisfechos y lo amarán. Pero vuelvo a preguntar ¿Habrá solucionado algo? No hay suficiente bala en este mundo que pueda reprimir la voluntad de las masas organizadas, y esta población señor Humala, le está demostrando que tiene ganas de país y no de fundo.-

domingo, 14 de julio de 2013

MEMORIA HISTÓRICA: MATANZA DE PRISIONEROS, ALAN GARCÍA Y LA IZQUIERDA PERUANA

Por: Luis Arce Borja.
Jueves 11 de julio de 2013
Los hechos sangrientos ocurrieron entre el 18 y 19 de junio de 1986. En tres prisiones del Perú (Lurigancho, El Frontón y El callao), fueron asesinados más de 300 prisioneros del Partido Comunista del Perú (PCP) mas conocido como Sendero Luminoso. Alan García Pérez era presidente y fue el principal responsable de este abominable crimen. Pero si bien es cierto que García fue el actor principal, no actúo solo. Para ejecutar su plan criminal contó con la complicidad de Izquierda Unida (IU) conformada por el partido comunista ex pro soviético, Patria Roja, PUM, Unir, y otros. En esta matanza también participaron como cómplices la alta jerarquía de la iglesia católica y una serie de organizaciones no gubernamentales (ONG) ligadas al dinero de la socialdemocracia europea y fundaciones de los estados unidos.
¿Por qué Alan García Pérez ordenó a las fuerzas armadas y policiales exterminar a los prisioneros maoístas?
Esta sanguinaria acción no fue un error de cálculo ni un exceso del gobierno y de los militares, como posteriormente se dijo. Esta matanza se había preparado minuciosamente y con mucha anticipación. En 1986 el Estado y sus fuerzas represivas perdían la guerra frente a la subversión maoísta. Desde julio de 1985 cuando García Pérez asumió el gobierno, con el apoyo de la izquierda legal (Izquierda Unida) se comprometió a terminar con la subversión en 100 días. Como señaló el mismo PCP, el gobierno de García y las clases políticas del Perú, habían soñado con “sangrientos y negros planes de un golpe devastador, decisivo que llevara al aplastamiento de la guerra popular”.
La matanza de junio 1986 fue calculada como parte de la guerra contrainsurgente. Las fuerzas maoístas desde 1980 crecían y se desarrollaban vigorosamente en todo el territorio peruano. Así los militares que no ganaban una sola batalla contra los guerrilleros, en solo dos días eliminaban a más de 300 prisioneros desarmados y encerrado en espacios reducidos. El problema para García Pérez y sus aliados políticos de izquierda y derecha, era que Sendero Luminoso amenazaba con traerse abajo el frágil andamiaje del Estado y todo su sistema parlamentario y judicial corrompido. Ni las tropas policiales ni las fuerzas armadas eran capaces de contener el avance de la subversión senderista. En 1988 el general del ejercito Adrián Huamán Centeno, jefe del Comando Político Militare de Ayacucho en 1984, admitía que no se precisaba ser un estratega para darse cuenta de lo que estaba pasando, y que la ausencia de democracia y de autoridad estaba siendo llenada por Sendero luminoso. La revista SI en abril de 1987 decía “silenciosamente Sendero luminoso está ganando la guerra”. “Perdemos la guerra” decía la misma revista en abril de 1988
¿Por qué referirse a estos hechos que constituyen parte de la historia de la lucha del pueblo peruano?
Han transcurrido 27 años de estos hechos sangrientos y desde la derecha y la “izquierda” se pretender tergiversar los hechos y borrar de la memoria histórica de esta matanza. Por una parte Sendero Luminoso (SL) principal victima de esta masacre ahora convertido en Movadef (Movimiento por amnistía y derechos fundamentales) ha cambiado de rumbo y sus consignas de 1986, “genocidio que el pueblo no olvidará y que sólo él sancionará!” y la “sangre derramada jamás será olvidada” han sido reemplazadas por su slogan “solución política, amnistía general y reconciliación nacional”, lo que significa el perdón de los criminales de la prisiones en 1986, incluido Alan García Pérez, que sin ninguna sanción penal, se prepara para ser nuevamente presidente del Perú en el 2016. Por su parte los personajes de lo que fue Izquierda Unida (IU) sin remordimientos de por medio se presentan como si alguna vez habrían estado contra el crimen de los penales. Ellos fueron cómplices de Alan García y encargados de santificar a García cuando ya se había consumado el crimen masivo de prisioneros.
Como lo denunció el PCP mediante un documento del 1986, la dirección de Izquierda Unida y principalmente Alfonso Barrantes, su líder, fueron “corresponsales y cómplices de esta matanza”. En efecto, días antes de los hechos de los penales el presidente García consultó su plan criminal con los representantes de las organizaciones políticas. Alfonso Barrantes Lingan, jefe de IU y en nombre de todas las organizaciones de este grupo dio su aprobación y se comprometió a defender al presidente. Hay que recordar que para la época IU y el gobierno estaban unidos en un “frente antiterrorista”. El objetivo era la derrota de sendero Luminoso. Posteriormente a la matanza IU publicó un comunicado (26 de junio 1986) y pedía al parlamento controlado por el APRA la formación de una “comisión de investigación”. La “Comisión Investigadora” se formo y la presidencia recayó en un funcionario de IU. En su conclusión final alegó que el presidente García no tenía responsabilidad cabal en estos hechos, y que en todo caso fue un error entregar los “penales a los militares”.
Izquierda Unida apoyo la candidatura electoral de Alan García en 1985. Pero no hay que creer que los hechos abominables de los penales disuadieron a los jefes de la izquierda legal de alejarse de García. Nada de eso.
Esa santa alianza prosiguió cuando ya el gobierno aprista había cometido cientos de crímenes, no solo en penales, sino también en los pueblos alejados de la capital. Así por ejemplo, un año después de la matanza de las prisiones, Jorge del Prado, un “encallecido revisionista” como era conocido en los predios de la izquierda, decía en 1987 que “la aplastante derrota” de los dos partidos de la derecha (Acción Popular y el Partido Popular Cristiano) fue una acción concluyente “en apreciable medida, aunque con distintas alternativas, Izquierda Unida y el Partido Aprista”. Del Prado hacia referencia a las elecciones de 1985 que ganó el APRA y García Pérez y haciendo abstracción de la realidad y en exceso de oportunismo seguía repitiendo que el jefe del APRA no era de la derecha peruana, sino más bien de izquierda. (Jorge del Prado, informe del 28 de mayo de 1987)

EFFERSON, LINCOLN, KING, MANDELA

Por: Gonzalo García
La Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica es el acontecimiento clave de la historia contemporánea. Trece antiguas colonias de Gran Bretaña deciden el 4 de julio de 1776 abandonar su condi¬ción de súbditos de la corona inglesa para convertirse en estados libres indepen-dientes, organizados en una república federativa. Y afirmada en los principios de justicia, libertad e igualdad, la búsqueda de la felicidad, según su proclama revolucionaria. Misma Unasur.
Contra el timbre y el impuesto al te de 1765 que les impuso la metrópoli opre¬sora, los antiguos colonos y los ciudadanos rebeldes ejercieron su derecho a la desobediencia y la insurrección. A su deber de derrocar los despotismos tiránicos. Ideas que anteceden a los principios de libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa, en 1789. La toma de la Bastilla que abre a su vez el itinerario de las revoluciones independentistas de los territorios americanos.
Escrita inicialmente por Thomas Jefferson, la proclama libertaria de la inde¬pendencia americana subraya con “rectitud de intenciones” el derecho de la nueva república democrática a vivir en paz, ejercer libremente el comercio y darse sus propios poderes públicos, el autogobierno político.
Relatan los historiadores de esta gesta que el debate excluyó, sin embargo, la cuestión de la esclavitud.
En efecto, más de trescientos mil propietarios de cuatro millones de esclavos se concentraban en el sur de los territorios coloniales. Azúcar, tabaco, algodón exi¬gentes cultivos extensivos. Nuevas y mayores tierras eran indispensables para la producción agraria, gran parte exportada, de los ricos estados esclavistas. De allí, el expansionismo de la nueva frontera que fue incorporando nuevos territorios a la unión naciente. Además, la creación de nuevos estados esclavistas facilitaba la representación política adicional necesaria para equilibrar e inclusive derrotar a los representantes políticos de los pujantes estados del norte y noroeste, capita¬listas y en vías de industrialización, donde los trabajadores eran libres, no esclavos.
Este debate es fielmente retratado por un ensayo de Robin Blackburn, el nota¬ble historiador inglés, en un texto reciente en castellano, que publica también el intercambio epistolar entre Lincoln y Marx. En “Guerra y emancipación” (Capitán Swing, enero 2013) –que nos hubiera gustado mejor traducido– se presenta el diálogo entre la naciente asociación internacional de trabajadores de Marx y Lin¬coln, el presidente mártir que declaró la emancipación de la esclavitud en EE.UU. y a quien Spielberg le ha dedicado una hermosa película del mismo nombre.
Marx lee el conflicto de secesión de los estados del sur desde la perspecti¬va del choque político territorial entre dos modos de producir. Uno es agrario, rural, extensivo, disperso, en donde la relación de propiedad de la tierra se ex¬tendía también a las cosas, a los medios de trabajo y a los propios trabajadores esclavizados. Y, el otro es industrializante, urbano, concentrador, capitalista, de trabajadores libres para vender su fuerza laboral.
Una coexistencia entre dos modos de producir pero también, dice Marx, de distribuir los frutos del esfuerzo común. Que postulaban, cada uno, distintas reglas para la explotación del trabajo. De allí que desde el comienzo, según se lee en sus papeles sobre la guerra civil norteamericana, Marx apostara sin reservas por Lincoln y su creciente y radical decisión de emancipar a los esclavos contenida en la proclama del primero de enero de 1863: “Todos las personas mantenidas como esclavos... serán libres para siempre” (p.121).
Siendo como es evidente que para Marx, la esencia de la relación capitalista es el salario, esta apuesta resulta una curiosa pero explicable paradoja. Puesto a escoger, una era una forma pretérita, la esclavitud, otra era una forma vitanda del presente, el trabajo asalariado.
El ensayo de Blackburn pone en valor esta paradoja. Describe cuidadosamente las interrelaciones entre el mundo de la economía, la sociedad y la política gringas, hace de la historia de su revolución democrática, una llave para comprender la razonabilidad de las decisiones políticas nutridas por el conflicto.
En tiempos que los norteamericanos regresan sobre sus pasos, caso de Evo Morales y su comitiva boliviana interceptada por una inaceptable decisión impe¬rial, cabe recordar los principios de la independencia de los estados del norte, por los que se batieron en todos los tiempos Jefferson, Lincoln, Martin Luther King, las sufragistas, los mártires de Chicago y a escala universal, Nelson Mandela, el gran luchador contra el apartheid.
ELOGIO A NELSON MANDELA
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Por Mario Vargas Llosa

Nelson Mandela, el político más admirable de estos tiempos revueltos, agoniza en un hospital de Pretoria y es probable que cuando se publique este artículo ya haya fallecido, pocas semanas antes de cumplir 95 años y reverenciado en el mundo entero. Por una vez podremos estar seguros de que todos los elogios que lluevan sobre su tumba serán justos, pues el estadista sudafricano transformó la historia de su país de una manera que nadie creía concebible y demostró, con su inteligencia, destreza, honestidad y valentía, que en el campo de la política a veces los milagros son posibles.
Todo aquello se gestó, antes que en la historia, en la soledad de una conciencia, en la desolada prisión de Robben Island, donde Mandela llegó en 1964 a cumplir una pena de trabajos forzados a perpetuidad. Las condiciones en que el régimen del apartheid tenía a sus prisioneros políticos en aquella isla rodeada de remolinos y tiburones, frente a Ciudad del Cabo, eran atroces. Una celda tan minúscula que parecía un nicho o el cubil de una fiera, una estera de paja, un potaje de maíz tres veces al día, mudez obligatoria, media hora de visitas cada seis meses y el derecho de recibir y escribir solo dos cartas por año, en las que no debía mencionarse nunca la política ni la actualidad. En ese aislamiento, ascetismo y soledad transcurrieron los primeros nueve años de los veintisiete que pasó Mandela en Robben Island.
En vez de suicidarse o enloquecerse, como muchos compañeros de prisión, en esos nueve años Mandela meditó, revisó sus propias ideas e ideales, hizo una autocrítica radical de sus convicciones y alcanzó aquella serenidad y sabiduría que a partir de entonces guiarían todas sus iniciativas políticas. Aunque nunca había compartido las tesis de los resistentes que proponían una “África para los africanos” y querían echar al mar a todos los blancos de la Unión Sudafricana, en su partido, el African National Congress, Mandela, al igual que Sisulu y Tambo, los dirigentes más moderados, estaba convencido de que el régimen racista y totalitario solo sería derrotado mediante acciones armadas, sabotajes y otras formas de violencia, y para ello formó un grupo de comandos activistas llamado Umkhonto we Sizwe, que enviaba a adiestrarse a jóvenes militantes a Cuba, China Popular, Corea del Norte y Alemania Oriental.
Debió de tomarle mucho tiempo –meses, años– convencerse de que toda esa concepción de la lucha contra la opresión y el racismo en África del Sur era errónea e ineficaz y que había que renunciar a la violencia y optar por métodos pacíficos, es decir, buscar una negociación con los dirigentes de la minoría blanca –un 12% del país que explotaba y discriminaba de manera inicua al 88% restante–, a la que había que persuadir de que permaneciera en el país porque la convivencia entre las dos comunidades era posible y necesaria, cuando Sudáfrica fuera una democracia gobernada por la mayoría negra.
En aquella época, fines de los años sesenta y comienzos de los setenta, pensar semejante cosa era un juego mental desprovisto de toda realidad. La brutalidad irracional con que se reprimía a la mayoría negra y los esporádicos actos de terror con que los resistentes respondían a la violencia del Estado habían creado un clima de rencor y odio que presagiaba para el país, tarde o temprano, un desenlace cataclísmico. La libertad solo podría significar la desaparición o el exilio para la minoría blanca, en especial los afrikaans, los verdaderos dueños del poder. Maravilla pensar que Mandela, perfectamente consciente de las vertiginosas dificultades que encontraría en el camino que se había trazado, lo emprendiera, y, más todavía, que perseverara en él sin sucumbir a la desmoralización un solo momento, y veinte años más tarde consiguiera aquel sueño imposible: una transición pacífica del apartheid a la libertad, y que el grueso de la comunidad blanca permaneciera en un país junto a los millones de negros y mulatos sudafricanos que, persuadidos por su ejemplo y sus razones, habían olvidado los agravios y crímenes del pasado y perdonado.
Habría que ir a la Biblia, a aquellas historias ejemplares del catecismo que nos contaban de niños, para tratar de entender el poder de convicción, la paciencia, la voluntad de acero y el heroísmo de que debió hacer gala Nelson Mandela todos aquellos años para ir convenciendo, primero a sus propios compañeros de Robben Island, luego a sus correligionarios del Congreso Nacional Africano y, por último, a los propios gobernantes y a la minoría blanca, de que no era imposible que la razón reemplazara al miedo y al prejuicio, que una transición sin violencia era algo realizable y que ella sentaría las bases de una convivencia humana que reemplazaría al sistema cruel y discriminatorio que por siglos había padecido Sudáfrica. Yo creo que Nelson Mandela es todavía más digno de reconocimiento por este trabajo lentísimo, hercúleo, interminable, que fue contagiando poco a poco sus ideas y convicciones al conjunto de sus compatriotas, que por los extraordinarios servicios que prestaría después, desde el gobierno, a sus conciudadanos y a la cultura democrática.
Hay que recordar que quien se echó sobre los hombros esta soberbia empresa era un prisionero político, que, hasta 1973, en que se atenuaron las condiciones de carcelería en Robben Island, vivía poco menos que confinado en una minúscula celda y con apenas unos pocos minutos al día para cambiar palabras con los otros presos, casi privado de toda comunicación con el mundo exterior. Y, sin embargo, su tenacidad y su paciencia hicieron posible lo imposible. Mientras, desde la prisión ya menos inflexible de los años setenta, estudiaba y se recibía de abogado, sus ideas fueron rompiendo poco a poco las muy legítimas prevenciones que existían entre los negros y mulatos sudafricanos y siendo aceptadas sus tesis de que la lucha pacífica en pos de una negociación sería más eficaz y más pronta para alcanzar la liberación.
Pero fue todavía mucho más difícil convencer de todo aquello a la minoría que detentaba el poder y se creía con el derecho divino a ejercerlo con exclusividad y para siempre. Estos eran los supuestos de la filosofía del apartheid que había sido proclamada por su progenitor intelectual, el sociólogo Hendrik Verwoerd, en la Universidad de Stellenbosch, en 1948, y adoptada de modo casi unánime por los blancos en las elecciones de ese mismo año. ¿Cómo convencerlos de que estaban equivocados, que debían renunciar no solo a semejantes ideas sino también al poder y resignarse a vivir en una sociedad gobernada por la mayoría negra?
El esfuerzo duró muchos años pero, al final, como la gota persistente que horada la piedra, Mandela fue abriendo puertas en esa ciudadela de desconfianza y temor, y el mundo entero descubrió un día, estupefacto, que el líder del Congreso Nacional Africano salía a ratos de su prisión para ir a tomar civilizadamente el té de las cinco con quienes serían los dos últimos mandatarios del apartheid: Botha y De Klerk.
Cuando Mandela subió al poder su popularidad en Sudáfrica era indescriptible, y tan grande en la comunidad negra como en la blanca. (Yo recuerdo haber visto, en enero de 1998, en la Universidad de Stellenbosch, la cuna del apartheid, una pared llena de fotos de alumnos y profesores recibiendo la visita de Mandela con entusiasmo delirante). Ese tipo de devoción popular mitológica suele marear a sus beneficiarios y volverlos –Hitler, Stalin, Mao, Fidel Castro– demagogos y tiranos. Pero a Mandela no lo ensoberbeció; siguió siendo el hombre sencillo, austero y honesto de antaño, y ante la sorpresa de todo el mundo se negó a permanecer en el poder, como sus compatriotas le pedían. Se retiró y fue a pasar sus últimos años en la aldea indígena de donde era oriunda su familia.
Mandela es el mejor ejemplo que tenemos –uno de los muy escasos en nuestros días– de que la política no es solo ese quehacer sucio y mediocre que cree tanta gente, que sirve a los pillos para enriquecerse y a los vagos para sobrevivir sin hacer nada, sino una actividad que puede también mejorar la vida, reemplazar el fanatismo por la tolerancia, el odio por la solidaridad, la injusticia por la justicia, el egoísmo por el bien común, y que hay políticos, como el estadista sudafricano, que dejan su país, el mundo, mucho mejor de como lo encontraron.

Corrupción en el Perú y el mundo


Martín TanakaSabemos que la corrupción es un problema muy serio en nuestro país; también que en muchos otros se sufre del mismo problema. ¿Cómo nos ubicamos en el contexto general? Acaba de salir publicado el Global Corruption Barometer 2013, de Transparencia Internacional, con información muy útil de 107 países de todo el mundo, resultado de la aplicación de encuestas de opinión, realizadas entre setiembre de 2012 y marzo de este año.Cuando se les pregunta a las personas cuán serio es el problema de la corrupción en el sector público de su país, en una escala del 1 al 5, Liberia y Mongolia aparecen en primer lugar con 4.8; el asunto se percibe como menos serio en Ruanda, Dinamarca, Sudán, Suiza y Finlandia, con puntajes entre 2.9 y 2; Perú aparece en el puesto 39 con 4.5, por encima del promedio global, que es 4.1. Dentro de la región, México y Paraguay se perciben con los países donde el problema de la corrupción es más serio (puesto 4 y 6 de los 107 países), seguidos por Brasil, Venezuela, Argentina, Perú, Colombia, Bolivia, Chile, El Salvador y Uruguay, en ese orden. Este último país es el único de la región que aparece por debajo del promedio global, con un puntaje de 3.8. Siguiendo con la región, los partidos políticos son percibidos como la institución más corrupta, al igual que en la mayoría de países del mundo. Destacan además Colombia y Paraguay, en donde el Congreso es percibido como la institución más corrupta; Perú, donde el Poder Judicial se gana ese baldón; y México, El Salvador, Jamaica, Venezuela y Bolivia, en donde es la policía.
Cuando se pregunta por pago por coimas en los últimos doce meses, Sierra Leona aparece en primer lugar, con un 84%; Perú en el puesto 51, con 20%, esta vez por debajo del promedio global, de 27%. Cuando se pregunta si es que el país es regido por pocas grandes entidades que actúan a su favor y no a favor del interés general, Perú aparece mejor, en el puesto 84, con un 42% que percibe que eso es así en gran medida (29%) o completamente (13%). Ordenados los países de la región según el grado de “captura” por grandes intereses, el orden es el siguiente: Paraguay (en un nivel cercano al de Italia), Argentina (cercano a España), Chile (cercano a Estados Unidos), México (cercano a Egipto y Filipinas), Bolivia, Colombia, El Salvador, Venezuela, Brasil, Perú y Uruguay. Este dato sugiere que en Perú se vincula la corrupción reciente más a problemas de prestación de los servicios cotidianos que a la “captura” por grandes intereses, sin dejar de ser esto un tema relevante.
¿Qué hacer? Cuando se pregunta si las personas comunes pueden hacer que las cosas cambien en la lucha contra la corrupción, los peruanos aparecemos como voluntaristas: un 82% está de acuerdo con esa afirmación, y ocupamos el puesto 20 a nivel global. Sin embargo, cuando se pregunta si se estaría dispuesto a participar en varias acciones concretas, caemos al puesto 55, aunque seguimos por encima del promedio global.
 

Reflexiones de un diplomático

Toledo, pescado podrido

Después de las declaraciones de su socio, el señor Josef Maiman, el expresidente Alejandro Toledo ha quedado más hundido que nunca, ya que han sido totalmente contradictorias a las mentiras que nos ha venido diciendo Toledo. Ahora resulta que la suegra es simplemente una testaferro que se prestó para la creación de la empresa Ecoteva en Costa Rica y para que se pongan a su nombre las adquisiciones inmobiliarias por más de cuatro millones de dólares adquiridas en Lima (lo que no ha quedado claro tampoco es quién es el propietario de la casa en Punta Sal y no nos extraña que sobre ello nos haya mentido).
Para coadyuvar las mentiras tenemos, asimismo, las declaraciones de Javier Reátegui en el programa de Milagros Leiva, en las que no quiso asumir ninguna defensa sobre lo que había sucedido, limitándose a exponer que él había recibido los cheques provenientes de empresas aparentemente vinculadas a un senador dominicano, quien estuvo preso por lavado de dinero, y que el resto era un tema familiar sobre el que no podía pronunciarse. Qué pena da observar que una hija (Eliane) haya permitido que se utilice a su madre de 86 años para tapar estas oscuras operaciones. Ello definitivamente demuestra los valores de esta persona. Para remate, como este señor (Toledo) es el aliado del Gobierno, se ha dispuesto blindarlo en el Congreso para que no se le investigue políticamente, con lo cual Gana Perú asume el pasivo y por lo tanto deberemos entender que se convierte en cómplice de estas supuestas tropelías. ¿El presidente Humala no se da cuenta del abismo en el que se está metiendo?
Nosotros tenemos el derecho a sospechar (no lo afirmamos) que en realidad lo que ha sucedido es que el señor Toledo tenía su dinero al cuidado del señor Maiman, y al presentar el mismo problema de quiebra, se dispuso a poner a buen recaudo dicho dinero, creándose para tal fin Ecoteva con un valor de 20 millones de dólares. Esto es lo que tendrá que definir la Fiscalía Suprema. Por ello, Toledo ha contratado a Javier Valle- Riestra para que lo defienda y realice una acción de interdicción contra la Fiscalía, que veremos si procede o no. Vemos ahora cómo esta pareja (Eliane y Toledo) se encuentra involucrada en semejante sospecha de lavado de dinero. Consideramos que, por el bien del país, el ex presidente Toledo y su esposa tienen la obligación de esclarecer todo hasta al más mínimo detalle, especialmente si durante su gobierno se persiguió y enjuició a innumerables personas inocentes solo porque se quería llevar a prisión a Laura Bozzo por haber ventilado el tema de Zaraí, la hija de Toledo.
Si para ello utilizaron la versión femenina de Tomás de Torquemada (el gran inquisidor) en la persona de Anel Townsend, quien tenía como estilo acusar sin pruebas y basándose solamente en dimes y diretes, tienen la obligación de ofrecernos una explicación convincente que les evite tener que llegar a un juicio público y televisado a toda la nación, y eso que en esta oportunidad no entramos en el tema de los cheques provenientes de empresas constructoras dominicanas, pues corresponde a la Fiscalía de la Nación determinar los grados de responsabilidad en la recepción de dichos dineros. ¿Habrá alguna operación aún no descubierta en Honduras? ¿Por qué se nombró a Guillermo Gonzales Arica como embajador en dicha plaza acompañado de su esposa Anel Townsend? Hay tantas cosas por aclarar.